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LA ALEGRÍA DE LA ENTREGA, EL MILAGRO DE LA ILUSIÓN

03/06/2014 Bookmark and Share
Tras un largo fin de semana en Lourdes, la peregrinación de nuestra diócesis volvió a casa el lunes, día 2 de junio. Tanto para los 260 enfermos como para los 300 voluntarios de la Hospitalidad de Lourdes que el viernes partieron hacia el santuario francés, han sido días cargados de emociones que, como ellos mismos indican, "les servirán para afrontar el año con esperanza y con fuerzas renovadas".

 

               Tras un largo fin de semana en Lourdes, la peregrinación de nuestra diócesis volvió a casa el lunes, día 2 de junio.

 

               "La Alegría de la Entrega" ha sido este año el lema de nuestra peregrinación que ha cumplido ya su 61º aniversario.

                Tanto para los 260 enfermos como para los 300 voluntarios de la Hospitalidad de Lourdes que el viernes partieron hacia el santuario francés, han sido días cargados de emociones que, como ellos mismos indican, "les servirán para afrontar el año con esperanza y con fuerzas renovadas".

            

            IMÁGENES DE LA PEREGRINACIÓN

 

                 A la peregrinación diocesana encabezada por nuestro Obispo, D. José Ignacio Munilla, este año se le sumaron, 2.000 guipuzcoanos que el sábado viajaron a Lourdes para celebrar el día de Gipuzkoa.

 

                 VIDEO HOMILÍA DEL OBISPO

 

                Por otra parte, alrededor de 500 inmigrantes de nuestro territorio viajaron a Lourdes el domingo y disfrutaron también, de una jornada de oración y acitividades, junto con los miembros de la Hospitalidad de Lourdes y los enfermos de nuestra diócesis.  

 

                La Hospitalidad de Lourdes lleva 61 años organizando la peregrinación diocesana con enfermos al santuario francés. Tanto para los enfermos como para los voluntarios que año tras año participan en ella, es un regalo. Los enfermos aseguran que "recuperar la ilusión es ya un milagro en sí mismo"; los voluntarios subrayan que "de Lourdes no vuelves igual", y destacan el cariño y la gratitud de los enfermos con los que forman ya una gran familia.