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EL CAMINO IGNACIANO ES CLAVE PARA COMPRENDER NUESTRA EXISTENCIA

01/08/2015 Bookmark and Share
El Obispo de San Sebastián ha presidido la Solemne Misa en honor a San Ignacio que, como cada primero de agosto ha reunido en la basílica de Loyola a numerosos fieles, y una nutrida representación de las instituciones. Este año además, con motivo del inicio del Año Jubilar del Camino Ignaciano, el obispo de Bilbao y el Arzobispo de Pamplona han concelebrado la Eucaristía, junto al prelado donostiarra.VER TODAS LAS FOTOS AQUÍ

 

            El Obispo de San Sebastián ha presidido la Solemne Misa en honor a San Ignacio que, como cada primero de agosto ha reunido en la basílica de Loyola a numerosos fieles, y una nutrida representación de las instituciones.

          Este año además, con motivo del inicio del Año Jubilar del Camino Ignaciano, el obispo de Bilbao y el Arzobispo de Pamplona han concelebrado la Eucaristía, junto al prelado donostiarra.

 

            En su homilía, D José Ignacio Munilla se ha referido a la peregrinación Ignaciana como un ejemplo de la verdadera peregrinación de la vida: "La vida es una pascua; es decir, un tránsito. Peregrinar supone haber tomado conciencia de que existe una ruta trazada para cada uno de nosotros, la cual tenemos que discernir, explorar y emprender decididamente... No se trata de un juego. Muy al contrario, en ello nos va la vida. Vivir es peregrinar, y morir es alcanzar la meta".

            Y ha destacado las lecciones que San Ignacio aprendió a lo largo de su recorrido, y que nos pueden servir de guía para nuestra vidas: "Llegados a este punto, podemos extraer una primera gran lección de la peregrinación llevada a cabo por Ignacio: ¡A Jesús por María!....En efecto, la Virgen María tuvo un lugar muy destacado en la conversión de Ignacio durante su convalecencia. Él la siente como la "estrella a seguir", para llegar a descubrir la voluntad de Dios en su vida. Comenzará pasando por la ermita de la Antigua en Zumárraga y después hará su voto de castidad ante la Virgen de Aránzazu. El destino proyectado en su ruta era también mariano: el Santuario de Montserrat..."

           La segunda lección que nos deja la peregrinación del santo sería la siguiente: "¡No hay verdad sin caridad, como tampoco hay caridad sin verdad!. No es conforme al querer de Dios faltar al respeto al prójimo, en nombre de la defensa de la fe verdadera. Pero, aplicando este suceso a nuestro momento presente en el que reina el relativismo, quizás nosotros también debamos deducir que tampoco es conforme al querer de Dios escudarse en la tolerancia para minusvalorar la importancia de la adhesión a la fe: ni el fundamentalismo, ni el relativismo son el camino; sino la verdad en la caridad, y la caridad en la verdad", ha dicho el obispo donostiarra.

            Además D José Ignacio ha añadido que "la peregrinación de Ignacio nos recuerda un tercer principio básico de la vida cristiana: ¡Solo los pobres de espíritu pueden descubrir y abrazar la voluntad de Dios!" Y ha subrayado que "lo primero es "despojarse" de uno mismo, para poder "revestirse" de Cristo. Nos recuerda que la misericordia es la "forma" del corazón del cristiano... "

 

               Según D José Ignacio, en el fondo, de lo que se trata, es de ayudarnos a completar la "peregrinación entre las peregrinaciones": la que tiene lugar en nuestra existencia terrena, en nuestra propia vida; esa que empieza en el bautismo y terminará con el "descanse en paz".

 

            Finalmente el obispo Munilla ha animado a los fieles a seguir las huellas de San Ignacio y dejar que Dios nos guíe: "Y es que, una característica clave de la espiritualidad de todo peregrino es precisamente la de mantener la última página del libro de ruta, siempre abierta: "El hombre propone y Dios dispone...".

 

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