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DOMINGO 6º DEL T.O.

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DOMINGO VI. DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Saludo

 

     En esta asamblea reunida en nombre de Jesus Resucitado, el Señor esté con vosotros.

 

Monición de entrada

 

     Con el deseo de escuchar atentamente a Jesús, como discípulos suyos, venimos a celebrar la Eucaristía, en el domingo, día del Señor..

 

     En este día, al celebrar la Campaña 58 de Manos Unidas, con el lema: «El mundo no necesita más comida. Necesita más gente comprometida», queremos seguir plantándole cara al hambre, favoreciendo el cuidado de nuestra casa común y el derecho a la alimentación de todos los seres humanos, nuestros hermanos.

 

     Acerquémonos al Señor, quien por medio de su Palabra y con su Cuerpo y su Sangre nos alimenta, para poder ser testigos del Dios que quiere la VIDA de sus hijos.

 

Acto penitencial

 

     En un momento de silencio confesemos nuestros momentos de oscuridad:

 

  • Tú que nos invitas a seguirte: Señor, ten piedad.
  • Tú que nos señalas el camino de la vida: Cristo, ten piedad.
  • Tú, que fortaleces nuestro espíritu: Señor, ten piedad..

 

     Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

 

Oración colecta

 

Señor, tú que te complaces en habitar 

en los rectos y sencillos de corazón, 

concédenos vivir por tu gracia 

de tal manera que merezcamos 

tenerte siempre con nosotros. 

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo

y es Dios por los siglos de los siglos.

 

Monición a las lecturas

 

     Dios nos pide en la primera lectura, a través de Moisés, no odiar ni guardar rencor a nuestros hermanos. El amor que Jesús propone a sus seguidores exige comprender, disculpar, descubrir lo bueno que hay en el prójimo para colaborar en su crecimiento. Apoyándonos en Cristo podremos alcanzar la meta.

 

Lecturas: Is 58, 7-10; 1 Co 2, 1-5; Mt 5, 13-16

 

Sugerencias para la homilia

 

La sabiduría humana y la divina

 

Las dificultades que nos rodean -las tentaciones- no nos quitan normalmente la libertad y la responsabilidad: «si quieres, guardarás los mandatos del Señor» dice el libro del Antiguo Testamento. Si queremos, podemos. Dice el sabio Sirácida que podemos elegir entre el fuego y agua. No cumplimos la voluntad de Dios por miedo, sino por amor. Ese amor nos hace libres, nos libera de nuestras ataduras internas.

 

No parece muy apetecible para este mundo la sabiduría de las bienaventuranzas. Pero ese es el camino de la verdadera felicidad para el cristiano.

 

Yo os digo...

 

Jesús utiliza en su enseñanza un género didáctico muy expresivo: el de las antítesis. Al «se os dijo» contrapone él ahora, y con autoridad, el «yo os digo». A veces no es de oposición a lo anterior, sino de perfeccionamiento e interiorización de lo que ya estaba en la Ley. Si la página de las bienaventuranzas era sorprendente, también lo es la que leemos hoy: ser cristiano es algo más que estar bautizado.

 

El primer ámbito que Jesús nombra es el de la caridad con el hermano. El «no matarás» se convierte para los seguidores de Jesús en algo más exigente. Las situaciones de ira y de ofensa grave son, según Jesús, igualmente merecedoras de castigo como el homicidio.

 

Si uno está enemistado con el hermano, es inútil que venga a ofrecer sacrificios al altar. Antes, tendrá que ir a reconciliarse con su hermano y así será grata su ofrenda a Dios.

 

Ser fieles y no jurar

 

En tiempo de Jesús se condenaba duramente el adulterio. Jesús nos dice que miremos al corazón. Se puede cometer adulterio ya en el corazón.

 

Jesús nos invita a alejarnos de todo lo que nos impide la felicidad verdadera, la fidelidad y la paz inetrior... y nos hace la invitación con ejemplos tan duros como el de amputar un miembro del cuerpo.

 

Que la norma del cristiano sea el "sí" y el "no", con transparencia y verdad. Es una invitación a la verdad, a la veracidad en nuestro trato con los demás. Nuestro "sí" y nuestro "no" deberían ser tan creíbles que no hiciera falta ningún juramento. Que no necesitemos añadir "te lo juro" para que nos crean.

 

 

Nuestro punto de referencia: Cristo, el Maestro

 

Es bueno que la comunidad cristiana escuche hoy, en todo el mundo, la doctrina de Jesús sobre estos aspectos de la vida.

 

Sería poco seriamente motivada nuestra conducta moral si sólo se basara en estadísticas sociales. El criterio, para los cristianos, no es lo que hacen los demás, o lo que está o no penalizado por la ley vigente, sino en lo que nos ha enseñado Cristo Jesús, que nos invita a ir a la raíz de nuestras acciones.

 

No sólo nos conformamos con no matar: tenemos que escapar del odio y de la lucha. Para nosotros no es suficiente no hacer el mal: necesitamos hacer el bien, amar, ser fieles. Porque Cristo mismo lo hizo así.

 

Tenemos que reflexionar sobre nuestro modo de actuar, no viviendo según nuestro capricho o nuestros impulsos, sino siguiendo las huellas del Maestro.

 

Manos Unidas:

«El mundo no necesita más comida

necesita más gente comprometida»

 

Al inicio de la Misa hemos mencionado la campaña anual de la institución «Manos Unidas». El papa Francisco dijo en una ocasión que «los alimentos que se tiran a la basura son alimentos que se roban de la mesa del pobre». Esta claro por tanto el lema de la campaña de este año: El mundo no necesita más comida necesita más gente comprometida. Tenemos que abrir el corazón a la genereosidad, pero sobre todo tenemos que trabajar la conciencia, para cuidar lo que tenemos, para vivir con mayor austeridad, para utilizar solo lo que necesitamos. Porque en el mundo hay suficiente para todos, lo que pasa que necesitamos utilizar mejor los medios para poder repartirlos mejor.

 

No limitemos la generosidad a dar una ayuda económica. Comprometámonos a cambier de vida: solo de cambiar los corazones podrá venir el cambio del mundo.

 

Oración de los fieles

 

     Oremos, hermanos, al Padre del Unigénito, al Hijo del Dios eterno y al Espíritu, fuente de todo bien:

 

  • Por la Iglesia extendida por todo el mundo, pidamos la plena riqueza del amor de Dios y el don dar siempre testimonio de la justicia.

 

  • Para los que gobiernan los pueblos y tienen en su mano el destino de las personas, pidamos el espíritu de justicia y el deseo de servir con dedicación a todos.

 

  • Por todos los que trabajan en y con Manos Unidas, para que la caridad de Cristo brille en ellos y se extienda a todos los hombres y  mujeres.

 

  • Por los débiles que se ven oprimidos y por los justos que sufren persecución, oremos a Jesús, el Salvador.

 

  • Por nosotros mismos, pidamos al Señor respeto filial, un amor ferviente y una vida feliz.

 

     Dios nuestro, que en la necedad de la cruz has manifestado cómo tu sabiduría está por encima dela prudencia del mundo, escucha nuestras oraciones y haz que penetremos el verdadero espíritu del Evangelio, para que, fervorosos en la fe y fuertes en la caridad, nos convirtamos en luz delmundo y sal de la tierra. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

En el momento de la colecta

 

     La colecta que realizamos hoy la ofreceremos a «Manos Unidas» para la realización de proyectos que ayudan a un desarrollo más integral de los pueblos que lo necesitan. Gracias por vuestra generosidad.

 

Oración después de la comunión

 

Alimentados con el manjar del cielo 

te pedimos, Señor, que busquemos siempre 

las fuentes de donde brota la vida verdadera. 

Por Jesucristo nuestro Señor.