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UNA HOMILÍA DE LA QUE TODOS PODEMOS APRENDER

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La homilía que el día de Reyes el obispo dirigió a los presos de Martutene compara la vida a la ruta de un coche. La dirección, las ruedas y la perseverancia al volante son importantes para hacer un buen camino, dijo el obispo, pero la luz es fundamental para saber adónde queremos ir. Y esa nos la da el Evangelio.

Los presos  han sido los destinatarios de la homilía que el Día de la Epifanía del Señor dirigió nuestro obispo en la prisión de Martutene.  A ellos ha dedicado D José Ignacio estas palabras que, sin embargo, son una guía muy útil para todos nosotros.

 

El obispo comparó nuestro camino en la vida con la trayectoria de un coche. 

Lo principal para hacer un buen camino no es ser fuerte, sino perseverante, dijo el obispo.  No cejéis en el intento. 

Llevar bien el volante es fundamental para tomar el camino correcto. Pero no hay que desesperar si uno se equivoca de dirección. Siempre podemos rectificar.

Así mismo, sin ruedas no podemos avanzar. La estancia en la cárcel es como poner un cepo a las ruedas. Pero puede ser un tiempo útil para decidir hacia dónde queremos ir. Aprovechad ese parón. 

Pero más importante que lo anterior son las luces del coche que nos permiten ver hacia dónde vamos. Esa luz, la que ilumina y nos guía por el camino correcto es el Evangelio. guiaros por él, añadió D José Ignacio. 

El obispo terminó animando a los presos a redirigir su coche, su vida, y a recordar siempre que el útlimo capítulo de nuestra vida, el mejor, está por escribir.