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JORNADA PRO ORANTIBUS EN LA PRISION DE MARTUTENE

01/06/2015 Bookmark and Share
El pasado domingo 31 de mayo, Solemnidad de la Santísima Trinidad, celebramos la Jornada Pro Orantibus. Invitadas por el Capellán y la dirección de la prisión, hermanas de Maria Estela Matutina visitaron la cárcel y participaron en la Eucaristía con los presos. Esta es la crónica de una jornada emocionante para todos.

 

           El pasado domingo 31 de mayo, Solemnidad de la Santísima Trinidad, celebramos la Jornada Pro Orantibus. Invitadas por el Capellán y la dirección de la prisión, hermanas de Maria Estela Matutina visitaron la cárcel y participaron en la Eucaristía con los presos. Esta es la crónica de una jornada emocionante para todos.

 

 

    CRÓNICA DE LAS HERMANAS MARÍA ESTELA MATUTINA 

 

          El pasado domingo 31 de mayo, Solemnidad de la Santísima Trinidad, celebramos la Jornada Pro Orantibus en la prisión de Martutene. Por invitación del Capellán de la Prisión, el P. Luis Miguel Medina cm, participamos con los internos en la Eucaristía dominical.

 

         Nuestro objetivo era dar un testimonio vocacional sobre nuestra opción de vida, un testimonio de esperanza y del amor del Señor, sabiendo que nosotras también habríamos de recibir mucho de esta experiencia, y así fue.

 

Estamos muy conmovidas por la acogida y el trabajo que desempaña la Subdirectora de la Prisión, por la misión realizada por el P. Luis Miguel que es como el Buen Pastor en medio de sus ovejas y por la presencia amorosa de todos los voluntarios de la Pastoral Penitenciaria.
      

 

             Cuando entramos en la Prisión nos impresionó el lugar ya que era para las cuatro Hermanas, la primera que íbamos a una cácel, pero, desde el comienzo de la Eucaristía, viendo la participación fervorosa de todos los que se encontraban allí, orando y cantando con ellos, pudimos experimentar la presencia de Cristo que no vino a salvar a los justos, sino a los pecadores.

 

También nos conmovió la acogida calorosa y cercana de los presos que se acercaron a nosotras después de la Eucaristía, pidiéndonos que rezáramos por ellos y sus intenciones, hablándonos de la Biblia, de Dios y algunas veces expresando sus dificultades y sus esperanzas.

 

                 Llevamos a todos ellos en nuestro corazón y en nuestra oración así como también a aquellos que trabajan para hacer el bien en este lugar y para hacer de él - que podría ser un lugar sin esperanza - un lugar en el que descubrir que Dios está presente desde su Amor y misericordia.

 

                 Gracias por darnos esta oportunidad.

 

Hermana Lucia