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EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN. La columna vertebral del Jubileo de la Misericordia

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El sacramento de la Reconciliación, también llamado sacramento de la Penitencia, sacramento de la Confesión o sacramento del Perdón, forma parte de la columna vertebral del Jubileo de la Misericordia. Con el deseo de que los tesoros de la misericordia de Dios estén al alcance de todos, con la mayor accesibilidad posible, el Santo Padre ha concedido durante este Jubileo a todos los sacerdotes la potestad para perdonar los pecados reservados al Obispo Diocesano.

                                                                   

 

                                                      EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN


El sacramento de la Reconciliación, también llamado sacramento de la Penitencia, sacramento de la Confesión o sacramento del Perdón, forma parte de la columna vertebral del Jubileo de la Misericordia. Baste recordar un texto de San Juan Crisóstomo, un Padre de la Iglesia del siglo IV: “Te recuerdo, pues, cinco caminos de penitencia: primero, la acusación de los pecados; segundo, el perdonar las ofensas de nuestro prójimo; tercero, la oración; cuarto, la limosna; y quinto, la humildad”.


No se trata de cinco caminos alternativos, ni menos aún excluyentes, sino todo lo contrario; en la lógica evangélica conforman una unidad inseparable. La confesión no puede ser un acto aislado en el conjunto de nuestra vida, sino la máxima expresión del corazón que aspira a la plena coherencia en unidad de vida.

En la Bula de convocación de este Jubileo Extraordinario de la Misericordia, el Papa Francisco dirige unas palabras a los confesores, que son de gran provecho para todos nosotros: “Nunca me cansaré de insistir en que los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre. (…) Nunca olvidemos que ser confesores significa participar de la misma misión de Jesús y ser signo concreto de la continuidad de un amor divino que perdona y que salva. Cada uno de nosotros ha recibido el don del Espíritu Santo para el perdón de los pecados, de esto somos responsables. Ninguno de nosotros es dueño del Sacramento, sino fiel servidor del perdón de Dios. Cada confesor deberá acoger a los fieles como el padre en la parábola del hijo pródigo: un padre que corre al encuentro del hijo no obstante hubiese dilapidado sus bienes. Los confesores están llamados a abrazar ese hijo arrepentido que vuelve a casa y a manifestar la alegría por haberlo encontrado.” (MV 17)

Con el deseo de que los tesoros de la misericordia de Dios estén al alcance de todos, con la mayor accesibilidad posible, el Santo Padre ha concedido durante este Jubileo a todos los sacerdotes la potestad para perdonar los pecados reservados al Obispo Diocesano.

 4.1. “24 Horas para el Señor”

Una de las iniciativas del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, en este periodo del pontificado del Papa Francisco, ha sido la puesta en marcha de la iniciativa “24 horas para el Señor”. Todos recordamos la imagen trasmitida por los medios de comunicación del Papa confesándose en la Basílica de San Pedro, antes de sentarse a confesar él mismo, acontecida en dicha jornada.

Se trata de una iniciativa que se celebra desde el viernes al sábado de la semana tercera del tiempo de Cuaresma, en la que las iglesias permanecen abiertas durante 24 horas, en un claro signo de “puertas abiertas”, ofreciendo de una forma especial el sacramento del Perdón a quienes puedan acercarse. Por desgracia, las puertas de los templos parroquiales permanecen cerradas muchas horas al día, y este gesto, quiere subrayar nuestra vocación a ser una “iglesia de puertas abiertas”; como lo es el Corazón de Cristo, permanentemente “abierto” para ofrecer su perdón.

Vamos a garantizar que esta iniciativa se celebre este año en nuestra Diócesis en los tres templos en los que se abre la Puerta Santa (Arantzazu, Loiola y la Catedral), sin excluir que otras iglesias puedan sumarse a esta iniciativa.

He aquí las palabras que el Papa Francisco dirige sobre esta iniciativa en su citada Bula Misericordiae Vultus: “La iniciativa “24 horas para el Señor”, a celebrarse durante el viernes y sábado que anteceden el IV domingo de Cuaresma, se incremente en las Diócesis. Muchas personas están volviendo a acercarse al sacramento de la Reconciliación y entre ellas muchos jóvenes, quienes en una experiencia semejante suelen reencontrar el camino para volver al Señor, para vivir un momento de intensa oración y redescubrir el sentido de la propia vida. De nuevo ponemos convencidos en el centro el sacramento de la Reconciliación, porque nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia. Será para cada penitente fuente de verdadera paz interior”.

 4.2. Misioneros de la Misericordia (confesores del Papa)

El Santo Padre no se ha conformado con otorgar a todos los sacerdotes durante este año la potestad de perdonar los pecados reservados al Obispo Diocesano, sino que ha querido hacer un gesto aún más audaz: enviar en su nombre a todo el mundo Misioneros de la Misericordia, con la potestad de perdonar también los pecados reservados al Santo Padre.

Así lo explica en la Bula: “Durante la Cuaresma de este Año Santo tengo la intención de enviar los Misioneros de la Misericordia. Serán un signo de la solicitud materna de la Iglesia por el Pueblo de Dios, para que entre en profundidad en la riqueza de este misterio tan fundamental para la fe. Serán sacerdotes a los cuales daré la autoridad de perdonar también los pecados que están reservados a la Sede Apostólica, para que se haga evidente la amplitud de su mandato. Serán, sobre todo, signo vivo de cómo el Padre acoge a cuantos están en busca de su perdón. Serán misioneros de la misericordia porque serán los artífices ante todos de un encuentro cargado de humanidad, fuente de liberación, rico de responsabilidad, para superar los obstáculos y retomar la vida nueva del Bautismo. Se dejarán conducir en su misión por las palabras del Apóstol: « Dios sometió a todos a la desobediencia, para tener misericordia de todos » (Rm 11,32). Todos entonces, sin excluir a nadie, están llamados a percibir el llamamiento a la misericordia. Los misioneros vivan esta llamada conscientes de poder fijar la mirada sobre Jesús, « sumo sacerdote misericordioso y digno de fe» (Hb 2,17)”.

Quienes sean elegidos como Misioneros de la Misericordia recibirán el envío en una ceremonia que tendrá lugar en la Basílica de San Pedro del Vaticano el Miércoles de Ceniza. El Santo Padre ha dispuesto que el cuerpo incorrupto de San Pío de Pietrelcina sea trasladado a la Basílica Vaticana para este evento. Se trata de un santo conocido especialmente por su carisma para la celebración del sacramento de la Reconciliación.

Los Misioneros de la Misericordia que sean enviados a nuestra Diócesis por el Santo Padre, tendrán su sede para la celebración del sacramento del Perdón en Arantzazu, en Loiola, y en la Catedral.

 4.3. Lugares y Horarios de confesiones

Para facilitar al máximo el perdón sacramental, en todas las parroquias se procurará disponer de un horario específico para atender las confesiones, además de las celebraciones comunitarias de la penitencia con absolución individual.

Publicamos aquí los horarios de confesiones de algunos lugares de nuestra Diócesis:

adOra: Diarias: de 09:00 a 14:00 y de 16:30 a 21:00
Viernes también hay confesiones de 15:30 a 16:30
Sábados también hay confesiones de: 22:00 a 24:00 horas
TELÉFONO: 943 42 81 47

Jesuitas: De 10:00 a 14:00 y de 18:00 y 21:00. TELÉFONO: 943 42 97 20

Capuchinos: De 08:00 a 12:00 y de 17:30 a 20:00. TELÉFONO: 943 42 66 66

Catedral: De lunes a sábado: de 10:00 a 12:00
De lunes a viernes: 19:00 a 20:00
Domingos: 17:45 a 18:45
TELÉFONO: 943 46 45 16

Loiola: De 08:00 a 14:00 y de 15:30 a 18:30 TELÉFONO: 943 02 50 00
Arantzazu: Todos los domingos en horarios de mañana y tarde.
TELÉFONO: 943 78 09 51 / 943 78 07 97