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SAN SEBASTIÁN, EL JUSTO Y PRUDENTE

20/01/2014 Bookmark and Share
En su homilía del día de San Sebastián nuestro obispo ha llamado a ciudadanos y gobernantes a que profundicemos y nos ejercitemos en las virtudes de la justicia y de la prudencia, para conjugar los intereses personales y el bien común. D. José Ignacio ha alertado de que la política -siendo muy necesaria- ha llegado a convertirse en el único principio rector de la existencia humana y ha denunciado que pretenda decidir el bien y el mal, redefinir la naturaleza humana y la propia familia, determinar el principio y el fin de la vida humana y hasta ser la única responsable del sistema de enseñanza. LEE AQUÍ LA HOMILÍA AL COMPLETO.

 

             En su homilía del día de San Sebastián nuestro obispo ha llamado a ciudadanos y gobernantes a que profundicemos y nos ejercitemos en las virtudes de la justicia y de la prudencia, para conjugar los intereses personales y el bien común.

 

             D. José Ignacio ha alertado de que la política -siendo muy necesaria- ha llegado a convertirse en el único principio rector de la existencia humana y ha denunciado que en nuestra socidad actual la política pretende decidir el bien y el mal, redefinir la naturaleza humana y la propia familia, pretende determinar el principio y el fin de la vida humana e incluso pretende ser la única responsable del sistema de enseñanza, etc.

 

           "La clave, pues, está en entender que la política es el ejercicio de la prudencia social, al servicio del bien común; es decir, al servicio de la justicia. Sería un error gravísimo que un valor moral absoluto -como por ejemplo es el caso del respeto a la dignidad de toda vida humana desde su concepción- quedase sin protección de forma incondicional, en virtud de una falsa prudencia. De igual manera sería otro error gravísimo que se tensase al extremo la convivencia social, con objeto de dar cabida a todas las reivindicaciones partidistas, que siendo más o menos legítimas, no son en sí mismas ningún valor absoluto, sino cuestiones opinables y, por lo tanto, relativas. Creo recordar que fue Chesterton quien dijo aquello de: «cuando relativizamos lo dogmático, terminamos por dogmatizar lo relativo». Dicho de otro modo: cuando el ejercicio de la prudencia pretende sustituir a la justicia; o al revés, cuando la invocación de la justicia pretende hacer innecesaria la prudencia; entonces la injusticia y la imprudencia terminan por caminar juntas...", ha dicho nuestro obispo. 

 

               D. José Ignacio ha finalizado haciendo un llamamiento a la santidad de todos los que formamos el Pueblo de Dios en nuestra diócesis, como única forma de aunar las virtudes de la prudencia y la justicia.

 

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