inicio

 es |  eus

"VÍA CRUCIS DE LA RECONCILIACIÓN"- Artículo de Nuestro Obispo, D José Ignacio

Bookmark and Share
“Reconcilió todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1, 14. 20). ¿Acaso no es significativo y pedagógico que San Pablo describiese la acción redentora de Jesucristo como una tarea de reconciliación?... con esta reflexión inicia nuestro obispo el Artículo publicado hoy en la prensa. Un escrito sobre la conversión ya la necesidad de volvernos hacia el Padre.

 

El artículo, publicado en el mismo día en el que en nuestra diòcesis se celebra el Vía Crucis de la Reconciliación, en el que participan personas que han sufrido la violencia en nuestro país desde diversas situacion, D José Ignacio nos deja un texto de San Bernardo para nuestra reflexión: 

 “¿Dónde podrá encontrar nuestra debilidad un descanso seguro y tranquilo, sino en las llagas del Salvador? En ellas habito con plena seguridad, porque sé que Él puede salvarme. Grita el mundo, me oprime el cuerpo, el diablo me tiende asechanzas; pero yo no caigo, porque estoy cimentado sobre roca firme […] Agujerearon su manos y pies, atravesaron su costado con una lanza. Y a través de esas hendiduras puedo libar miel silvestre y aceite de rocas de pedernal, es decir, puedo gustar y ver qué bueno es el Señor […] El clavo penetrante se ha convertido para mí en llave que me ha descubierto la voluntad del Señor. ¿Por qué no he de mirar a través de esa hendidura? Tanto el clavo como las llagas proclaman que en verdad Dios está en Cristo reconciliando al mundo consigo […] Las heridas que recibió su cuerpo nos descubren los secretos de su corazón; nos permiten contemplar el gran misterio de compasión […] No tenemos otro medio más claro que tus llagas para comprender, Señor, que «Tú eres bueno y clemente, rico en misericordia» (Sal 85,5). Porque no hay amor más grande que dar la vida por los consagrados y por los condenados. Luego mi único mérito es la misericordia de Dios” (San Bernardo, Sobre el Cantar de los Cantares, Serm. 61, II, 3-5).

 

 DESCARGAR EL ARTÍCULO DE NUESTRO OBISPO