El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla y el arquitecto Rafael Moneo han realizado esta mañana una visita a las obras de la nueva parroquia de Riberas de Loiola. En la visita también han estado presentes el Vicario General, Joseba González, el Vicario de Pastoral, Juan Kruz Mendizabal y el párroco de la nueva iglesia, Jesús Mari Zabaleta.
Rafael Moneo ha subrayado la importancia de la cita, ya que por primera vez se han abierto las puertas del nuevo templo a los medios de comunicación. El Obispo Munilla por su parte, ha mostrado su admiración ante esta nueva obra de Moneo y ha subrayado que la iglesia será pronto un punto importante de encuentro, de oración y de celebración para los donostiarras.
Las obras de la futura iglesia de Riberas de Loiola estarán finalizadas antes de fin de año y se prevé su consagración e inauguración en esas fechas.
El templo se convertirá así en la parroquia del nuevo barrio de Amara, y dará servicio a cerca de 6500 vecinos de la zona.
IESU, LA PARROQUIA DE RIBERAS DE LOIOLA
IESU, la nueva iglesia de Riberas de Loiola es un edificio compuesto básicamente de tres elementos: En primer lugar un cubo acoge el templo. A su lado, adosada, una estructura con forma de “L”, dedicada a usos diversos: oficinas, despachos, salón de actos, centro parroquial, vivienda de sacerdotes,.... Y cerrando el patio que se forma entre ambos elementos, un muro, por el que se accede al complejo.
El edificio central es el cubo que acoge la Iglesia de IESU. Está dirigida hacia Oriente, como las iglesias antiguas.
Su interior es una cruz griega desestructurada, con lo que recupera el crucero. En los laterales de la cruz encontramos el sagrario y la capilla de la reconciliación (en la parte derecha) y la pila bautismal y la sacristía (en la izquierda). La entrada al templo está en este lado.
En el piso superior, en uno de los brazos de la cruz está el Coro y aquí se sitúa el órgano, un instrumento construido por la casa KLAIS, de Bonn.
El coro se asoma al centro de la iglesia y está dirigido hacia el altar.
El templo es un exponente de la arquitectura de la luz. Destaca por la sencillez de líneas y por el elaborado uso de la luz y de las distintas escalas (alturas), que dotan al edificio de una gran fuerza.
No es una iglesia basada en la decoración y el ornamento.
Luz- cruz. Los dos pilares del templo simbolizan la muerte y la resurrección de Cristo (IESU).
La cruz está presente en todo momento: la iglesia en su base tiene forma de cruz y también en el techo se reproduce esa misma cruz, gracias a la estructura y a los juegos de luz.
Y los juegos de luz cobran importancia gracias a las diferentes alturas del templo (techos bajos en la entrada, y de hasta 28 metros en el sagrario).
Otro elemento a destacar es la gran vidriera sobre el sagrario.
Se trata de una vidriera de alabastro, que permitirá la entrada de luz hacia el templo pero que también podrá verse, como seña de identidad del templo, desde fuera.
Es de líneas muy sencillas, como todo el conjunto, pero llena de contenido y simbolismo. Tiene partes de cristal que simbolizan la cruz, el sol y las dos fases de la luna y los meses del año grabados sobre el alabastro.
IESU. El nombre de Cristo en Griego, ha sido el nombre elegido para la parroquia de Riberas de Loiola. Es así como en Galilea llamaban a Jesucristo.