Un poco de historia
Cuando en 1995 el Consejo Pastoral Diocesano estableció como punto destacado de su orden del día “La atención a l@s Jóvenes”, se dio el pistoletazo de salida de lo que, durante este curso, va a ser un pilar de la acción pastoral del SJ: El Proyecto Diocesano de PJ. El Proyecto no es, por lo tanto, fruto de la improvisación, ni se reduce a un mero enunciado de procedimientos, como se verá.
Ese mismo año se establece la organización y la oferta educativa en la fe de la asociación parroquial de jóvenes.
En 1996, se asume como necesaria la redacción de un proyecto educativo que se adecúe a la cambiante realidad pastoral de nuestros días.
En 1997 el SJ elabora un primer índice del PPJ.
En 1998, se forma un equipo de trabajo para la redacción del proyecto. Este equipo estaba consatituído por personas de diferentes zonas, realidades y movimientos, queriendo lograr así una amplia representatividad. Este equipo ha sufrido cambios a lo largo de los cuatro años que ha durado su función, pero ha mantenido el espíritu inicial.
En 1998, durante el Encuentro de Consiliarios de Arantzazu se aborda el PPJ como asunto central.
En 1999 la Diócesis publica las conclusiones del trabajo en relación con el nuevo modelo de Iglesia: Una Iglesia al Servicio del Evangelio.
En 2000 la Diócesis aprueba el nuevo programa pastoral 2000-2004.
En 2001 el equipo de trabajo concluye un segundo borrador.
En abril de 2002 el borrador se presenta al Consejo Episcopal Ampliado para su aprobación y enmienda.
Durante el resto del año 2002 y el primer trimestre de 2003 se reelabora el borrador para presentar una tercera versión que recoja las nuevas modificaciones.
Paralelamente se trabaja en el Plan de Aplicación del PPJ. Si queremos que el documento que va a guiar la pastoral diocesana de jóvenes a lo largo de los próximos años no se convierta en papel mojado, debe ir acompañado tanto de un plan de difusión como de un plan de aplicación y seguimiento.
¿En qué punto estamos ahora? Hemos terminado la redacción del tercer borrador. Este ha de ser devuelto de nuevo al Consejo Episcopal y esperamos de él una aprobación canónica y un prólogo del Sr. Obispo Msr. D. Juan María Uriarte. Paralelamente, estamos en pleno proceso de traducción y de redacción de la introducción, el índice general, el glosario y la bibliografía.
Además, hemos iniciado el trabajo de campo en las zonas con un proceso de análisis de la realidad de la PJ, de modo que este trabajo sistemático nos ofrezca una radiografía de cómo está la situación. Este proceso se está llevando a cabo con Hezkide Eskola, que a su vez realiza un análisis de la realidad formativa en la diócesis.
Los pasos siguientes van a tener que ver con la publicación del texto y de un material pedagógico para su divulgación y, posteriormente, con las visitas zonales para presentarlo y actuar en función de las necesidades de cada lugar.
Características principales
El PPJ ofrece un marco general para la aplicación de la PJ en la diócesis. Es un proyecto abierto, que pretende adecuarse a la realidad plural de la PJ de la diócesis. En este sentido, es necesario que las diferentes comunidades desarrollen o completen una propuesta concreta desde sus presupuestos básicos. El SJ articulará y sistematizará los recursos, la documentación, los itinerarios y las experiencias necesarias para responder a las necesidades de las parroquias, comunidades y zonas.
Es fruto del tiempo en que vivimos y de la sociedad plural con la que pretende interactuar. Habrá de ser muy consciente de esta realidad cambiante y plural.
Ofrece un proceso integral de educación en la fe.
Quiere impulsar una fe evangelizadora y misionera.
Propone la Pedagogía Activa, entendida esta como un proceso que conduce de la acción a la reflexión y de ésta a la celebración.
Metodológicamente parte de la realidad específica de cada joven e integra a este en una comunidad concreta. Se incide además en la importancia del acompañamiento personal.
Entre los instrumentos propuestos para dinamizar esta metodología destacan el análisis de la realidad, la lectura de la Biblia y la formación, la revisión de vida mediante el método de ver, juzgar y actuar/celebrar, el proyecto personal de vida, la oración, la celebración y los encuentros de jóvenes.
Por último, añadir que el PPJ revisa tanto la figura del/de la animador/a, como la del/de la animador/a de fe, de modo que esta función también la pueda desempeñar un/a laic@ y no únicamente un presbítero. La figura del consiliario mantiene, por otra parte, su especificidad, pero bien entendido que las funciones de animador de la fe, dejan de ser un monopolio de sus atribuciones.
La aplicación práctica
El PPJ no es únicamente un documento que sistematiza lo que la diócesis cree que debe ser la PJ. Pretende ser más bien, un instrumento eficaz y una valiosa ayuda para que las comunidades puedan afrontar la educación en la fe de sus jóvenes. Por eso, no es una mera declaración de intenciones y viene acompañado de un plan de aplicación (PA). Este PA cuenta con todos los recursos que arbitra el SJ y propone unas líneas maestras de trabajo: