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Secretariado Social Diocesano - Justicia y Paz

   
     


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Una iglesia al servicio del evangelio

 

Opinión
·¿Regular las huelgas?
·CARTA A ÁLVARO (publicada en La Razón, el 16 de julio de 2010)
·La reforma laboral y las nuevas medidas económicas
·El «gol» de Pablo
·Si no te convence esta sociedad mercantil ofrece sin pedir nada a cambio
·Sí, Quiero
·¿Un 1º de Mayo «viejo»?
·El trabajo es para la vida
·Ser cristiano, una opción libre
·Ante un nuevo 8 de marzo
·Objetividad de la fe y Escritura
·Palabras
·Comunicación y verdad política
·Su Palabra es mi conversación
·Volver a la Biblia
·¿Derecho a trabajar?
·Manos Unidas, Campaña 2010: «Contra el hambre, defiende la tierra»
·La crisis económica, amenaza para la convivencia social
·Propósitos para un nuevo año
·¡Paz, paz, paz… y no tenían paz! Buscando las raíces
·Ante una posible nueva reforma laboral
·Ante el actual panorama socio-laboral
·Crisis e ingresos económicos
·Una mirada ética al panorama sociolaboral
·A vueltas con el diálogo social
·¿Qué futuro para la Europa social?
·Ante la convocatoria de huelga general del 21 de mayo
·Eucaristía y Pastoral de la Salud: «Creer, celebrar y vivir la Eucaristía»
·Arizmendiarrieta: Palabras de la Hna. Postuladora Carmen Pérez
·Un hombre creativo y entregado
·Familia Solidaria
·La reforma laboral que se aproxima
·Corazón que ve
·El porqué de un recurso
·Despertar religioso en familia
·Mujer y discriminación laboral
·Memoria y esperanza
·Abrazo de reconciliación
·En Loiola Etxea me espera mi familia
·A más crisis, mayor solidaridad
·A vueltas con la crisis
·Combatir el hambre, proyecto de todos
·Educadores para la causa de la paz
·Año nuevo, vivencias viejas
·Si no te gusta vivir en una sociedad anónima conoce y escucha a tus vecinos
·Expedientes de regulación de empleo
·Ser voluntario es fuente de salud
·Posibles salidas a la actual crisis económica
·La Administración pública ante la crisis
·Comienzo del curso pastoral 2008-2009
·Fiesta de Nuestra Sr. de la Merced: Semana de Sensibilización
·¿Tienen la culpa los obreros de la crisis?
·¿Qué ocurre en la Unión Europea?
·Fui extranjero y… ¿me acogisteis?
·Biblia gaur-gaurkoa
·Buscando salidas a la crisis
·Tienes talento… Dónde estás corazón
·Peregrinos de la esperanza
·Para qué sirven los sindicatos?: Dificultades y posibilidades
·El trabajador ante la nueva legislatura
·Misionero ayer y hoy. Cincuenta años de cura
·Nork bere bokazioa
·Iglesia Solidaria
·Al lado de las mujeres que sufren
·Reflexiones sobre la pobreza y la solidaridad
·Con los pobres, avivando la esperanza
·Hitza hustu arte?
·Itxaropenez esan dezagun
·Seriedad y un poco de profundidad en la vida
·¿Qué modelo de sociedad queremos?
·Un gesto para vivir de otra manera
·Una maternidad saludable
·Trabajar, ¿para qué?
·Día del Inmigrante: Testimonio
·Conciliación de la vida laboral y la vida familiar
·Presentación del libro: Un obispo vasco ante ETA
·No dominarás
·No se trata de vivir de gorra
·¿Valen todas las vidas igual?
·La fe se fortalece ofreciéndola
·¿Por qué va a ser sólo de los cristianos?
·¿Qué salarios tienen la culpa?
·Fiesta de Nuestra Señora de la Merced. Semana de Sensibilización
·Erlijioa eta Euskal Kulturaren auzia
·El sentido del trabajo humano
·Dónde están los últimos
·En defensa de un Primero de Mayo obrero
·Busca la paz y peregrina tras ella
·Atención a la enfermedad mental
·Estamos en la sociedad del sálvese quien pueda
·La cruz de la mujer
·Testimonio de Mateo Zuppi, miembro de la Comunidad de San Egidio
·«Mi futuro, con los pobres». Pedro Arrambide, misionero en Eritrea
·Es posible
·Un nuevo día de la mujer trabajadora
·Sinesten dut Jainkoarengan
·Pequeños
·Buscadores furtivos
·Cuaresma 2007: «Ampliando el horizonte de nuestra renovación»
·Un modelo socio-laboral a estudiar
·Manos Unidas - Campaña contra el hambre: «Tú sabes leer, ellos no»
·El Obispo en Herri Irratia
·«El salario medio baja»: algo apesta
·Comunidad que acoge y comparte
·Erlijioak gaur zentzurik bai?
·Ordenación presbiteral. Homilía
·En la comunicación social no todo vale
·San Francisco Javier, testigo y maestro de la misión
·El hambre: un escándalo vergonzante
·Isiltasuna, meditazioa, otoitza
·La violencia doméstica contra la mujer: una injusticia y un mal moral grave
·Declaración del cardenal Bertone, nuevo secretario de Estado, sobre las reacciones islámicas
·Comienzo del curso 2006-2007
·Audiencia General
·Protege su dignidad. Protege su empleo
·Ángelus del día 17 de septiembre
·¿Derecho a la huelga en los servicios públicos?
·Mozart, prodigio y genio de la música
·Una palabra libre y ética
·María, Virgen del Carmen, Madre de Familia. Por la familia a María
·El peligro de encadenar trabajo y vacaciones
·Un trabajo digno para la familia, una familia para la vida
·Retos detectados por Caritas Diocesana
·El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia del Pontificio Consejo «Justicia y Paz» (2005)
·Teresa Peña, argiaren eta ilunpeen margolariaren...
·Lourdesko ardoa
·Tres fechas significativas para el mundo del trabajo
·Crónica y claves de una huelga
·Marcha a Arantzazu: Renovar nuestra comunidad cristiana y consolidar la paz
·Gazte, eta fededun?
·Crónica de una noche en una iglesia con los últimos
·Nota conjunta de los Obispos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria
·Deseo de vivir, motivo para esperar
·Carta de los Obispos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria sobre el día de Las Misiones Diocesanas
·¡Tenemos 8 de marzo para rato!
·Buscando el rostro de Dios
·Levantando nuestra casa
·Cuaresma 2006: «Renovar nuestras comunidades cristianas»
·¿Por qué no hay más «movida» en el mundo laboral?
·Otro mundo es posible, depende de ti
·Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XIV Jornada Mundial del Enfermo
·Religión en la escuela: Una asignatura para aprender a vivir y a convivir
·¿Se trabaja para vivir o se vive para trabajar?
·Siente la misión en tu corazón
·Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la 92 Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado
·Homilía en el funeral de Begoña Bohoyo
·Obreros industriales autónomos
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·Tocar la Navidad
·Ciencia y Fe
·A los 40 años de la “clausura” del Concilio Vaticano II...
·Los presos y presas también son nuestros
·Testimonio de Xabier Murua
·Un accidente laboral tipo
·Domund 2005: Evangelio para todos
·La misión, caminos de la misión de ayer y de hoy
·El huracán nuestro de cada día
·Realidades... sin mínimos: «el rostro femenino de la pobreza»
·El difícil camino de la paz mundial
·Reconocimiento Papal a los fundadores del Movimiento Cooperativo
·Testimonios de Michael y Pello, dos jesuitas ordenados presbíteros
·Inmigración – Integración: «Nadie sin futuro»
·Ashabari, el hogar de la esperanza
·
·Los dos viven en la calle, pero sólo uno es de piedra
·Su nombre es Jesús. Ezagutzen al duk/n?
·Una mística cristiana para nuestros días
·El "Padre Nuestro" de dos laicos creyentes: M. Chavarría y A. Bikondoa
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·Las inserción social de los excluidos, un gran reto para todos
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·Soledad y silencio
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·Unidad de España y juicio ético: palabras pronunciadas por el autor en la presentación del libro
·La vieja Europa, ¿cristiana?
·Al lado de los últimos
·Testimonio de una monja Agustina Contemplativa
·Lourdes: Enfermos y cuidadores, fuente de salud mutua
·¿Es posible estar sano en la enfermedad?*
·Manuel de Unciti: Testimonio*
·Demasiadas víctimas en accidentes laborales. Demasiada inseguridad en el trabajo
·Lo mejor de ti: testimonios
·Da lo mejor de ti. Campaña de Cáritas
·Mirar a Europa
·«No hay paz definitiva. La paz es un combate diario que nos exige constancia»
·Entrega*
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·Ametsezko mundutik egiazkora (y II)*
·El maltrato a la mujer, un reto para la Sociedad y la Iglesia
·Ametsezko mundutik egiazkora (I)*
·Ez gara geure baitakoak
·Un soplo de vida*
·¿Del hospital a la cárcel?
·Homilía del Obispo de Baiona Pierre Molères el día de San Sebastián
·¿A quién interesamos?
·Testimonio de un preso: Nuestra patrona, la Virgen de la Merced
·Campo de trabajo de Martutene
·Siente la misión en tu corazón
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El trabajo es para la vida

Con motivo de la celebración, el 28 de abril, del Día Internacional para la Salud Laboral, los Secretariados Sociales de la CAV nos hemos adherido a la Campaña promovida por diversos movimientos apostólicos obreros para, además de concienciar a la población sobre este drama, solicitar al Parlamento vasco que propicie cuantas iniciativas sean precisas para eliminar en lo posible el dolor generado por los accidentes de trabajo. Y es que, aún sin acabar este primer decenio del actual siglo, en la CAV han dejado su vida en el trabajo cerca de 700 personas y varios miles tienen graves secuelas, según datos del Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral – OSALAN.

No podemos quedarnos en los fríos números. Cada uno de ellos representa a una persona que ha salido de su casa para ganarse honradamente la vida, aportando a la sociedad su trabajo, y no regresa al hogar o lo hace con graves secuelas de un accidente laboral. Ante esta realidad, no podemos permanecer indiferentes.

Muchas personas ven el accidente laboral como algo fortuito o una fatalidad que no se puede eludir. Lo cual manifiesta la necesidad y urgencia de una real sensibilización sobre las causas, así como de una concientización sobre las medidas a tomar para reducirlos lo más posible.

No es de recibo que, con frecuencia, se acuse a los propios accidentados de negligentes o imprudentes, haciéndoles así responsables de lo que les ha sucedido cuando, en muchas ocasiones, el accidente hubiera podido evitarse haciendo cumplir las vigentes normas de seguridad laboral y adecuando las condiciones de trabajo a las personas concretas que los desempeñan. Y es que existen causas de accidentes que se relacionan directamente con las condiciones y circunstancias en las que se realiza.

La realidad de la siniestralidad laboral nos lleva a plantear una serie de consideraciones interpeladoras:

- En primer lugar, ser conscientes de que no se debe abordar la cuestión de la salud y seguridad laborales desde la exclusiva búsqueda de soluciones técnicas –sin duda necesarias– sino que también ha de tenerse presente una valoración moral de la actividad productiva y de las relaciones laborales.

- En segundo lugar, reflexionar sobre la cuantía de los accidentes, sobre todo aquellos que deterioran definitivamente la salud física del trabajador. Cada vida humana es un gran valor por sí misma y si alguien la pierde en el trabajo, habrá que plantearse si no se podía haber evitado ese siniestro. El valor de toda vida humana no tiene precio y mientras diversas circunstancias en el trabajo lleguen a ocasionar lesiones, es importante que se pongan todos los medios posibles para que esto deje de suceder. Algún comité dentro de la empresa debe preocuparse de que funcionen realmente bien todas las medidas de protección y que los modos de trabajar respondan a la dignidad del trabajador.

- En tercer lugar, el accidente no sólo afecta al trabajador y su proyecto vital. Son muchas las personas cercanas que van a sufrir por el drama de una situación que no debiera haberse dado. De ahí que en la campaña se plantee también estrechar lazos con las víctimas o sus familiares, para ayudarles a asumir la situación y prestarles el apoyo que fuera necesario.

- En cuarto lugar, urge preguntarse por el sentido de una actividad que «necesita» estas pérdidas y cuál es la voluntad real de reducirlas al máximo. Sobre todo, cuando para rebajar costos o aumentar la productividad, se están ahorrando medidas de seguridad o imponiendo ritmos laborales inhumanos. Lo que se aporta en mejorar la seguridad y bienestar de los trabajadores revierte como ganancia general, aunque sea con un incremento del coste, porque no hay dinero que pague la pérdida de una vida humana.

- En quinto lugar, tomar conciencia de que éste es un problema no sólo económico sino también político, aunque no signifique ni debiera ser partidista. Se trata de buscar aquella organización de la vida social que responda al bien de todas las personas. La manera de entender el trabajo, la salud o la seguridad de los trabajadores son opciones humanas y nos afectan a los humanos. No es algo dado por naturaleza, sino que se puede modificar. De ahí la importancia de articular un Derecho al Trabajo que posibilite, por encima de todo, la dignidad, la vida y la salud de los trabajadores.

- Por último, a lo largo de los años, se constata que la inmensa mayoría de los accidentes pueden evitarse:

. Haciendo cumplir las leyes de salud y seguridad, lo cual denota la importancia de unas buenas y frecuentes inspecciones de trabajo, sin que se le den facilidades a la empresa para camuflar la realidad de su manera de actuar.

. Supresión de las subcontrataciones salvajes, donde se difumina la responsabilidad por los fallos en la protección laboral.

. Eliminación de la eventualidad para trabajos permanentes y sobre todo aquellos que sean peligrosos (pues los trabajadores no estarán suficientemente preparados y motivados), o con horarios excesivos (pues mucho tiempo seguido conlleva pérdida de concentración y reflejos).

Como apuntábamos al principio del comentario, se quiere presentar al Parlamento vasco, unos días antes del 28 de abril, una iniciativa popular para que los parlamentarios aborden con sensibilidad y determinación esta realidad, legislando para evitar en lo posible esta lacra. Para ello, en toda la CAV, se están recogiendo firmas de quienes quieran que esto se realice.

Más allá de ello, pero sirviendo mucho al objetivo anterior, se busca la concienciación e implicación de los más posibles para esforzarnos en lograr que se reduzcan drásticamente estos accidentes, se mejoren las condiciones de empleo y para quienes han sufrido este drama, como dice una oración muy querida por militantes cristianos trabajadores: «que los obreros muertos en el campo de honor del trabajo y la lucha, descansen en paz».

San Sebastián, 16 de abril de 2010

Secretariado Social Diocesano - Justicia y Paz



   
 
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