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CELEBRAMOS EL DÍA DE LAS MISIONES DIOCESANAS

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El 18 de marzo tenemos una cita con las Misiones de las diócesis vascas. El lema elegido, "ALGO NUEVO ESTÁ BROTANDO", nos llama a volver nuestra vista a África.

 

Como en años anteriores, celebramos, en nuestras diócesis vascas el día de las MISIONES DIOCESANAS el 18 de marzo.

El lema de la Campaña es: "ZERBAIT BERRIA ERNETZEN ARI DA – ALGO NUEVO ESTA BROTANDO".

 

Este año queremos poner el acento de la campaña en África, en solidaridad con las personas excluidas, solidaridad que desemboca en el compromiso con el continente africano.

Queremos conocer y acercar África a la gente en un sentido positivo y constructivo. Acercarnos a su realidad social, eclesial y política. Son nuestros HERMANOS y HERMANAS; Misiones Diocesanas llevamos casi 60 años de relación misionera con África.

 

Hemos elegido como lema de la campaña las palabras del profeta Isaías 43, 19: "Zerbait berria ernetzen ari da" "Algo nuevo está brotando" porque a pesar del desierto por el que estamos pasando, creemos que esta profecía se está haciendo realidad y nos llama a la Esperanza y a la creencia de que algo nuevo está brotando. 

 

En el mismo sentido, los obispos vascos también nos invitan en su carta, a mirar con esperanza al futuro.  

 

 

CARTA DE LOS OBISPOS VASCOS EN EL DÍA DE LAS MISIONES DIOCESANAS

 

A la sombra de San José. Carta de los obispos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria-Gasteiz

Campaña Misiones Diocesanas, marzo 2018

 

Nuestra campaña anual de Misiones Diocesanas la realizamos a la sombra de San José. La figura de san José nos enseña a acoger la llamada a la misión. José es imagen de la persona capaz de escuchar la voz de Dios en su interior, porque tiene su corazón abierto a la comunicación de Dios. Frente a la invasión de imágenes, voces, expectativas y deseos de toda clase que nos bombardean en nuestra cultura, San José nos enseña a cultivar la escucha, para no acallar la voz de Dios, para acoger la llamada a la misión. Incluso cuando él dormía, estaba en disposición de oír la voz del ángel: "tomó al niño y a su madre y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo»" (Mt 2, 14-15; cf. Os 11, 1).

Por otra parte, san José nos descubre una dimensión esencial de la vocación misionera: la paternidad espiritual. En efecto, cuando José tomó a Jesús como hijo suyo, estaba asumiendo una paternidad al estilo de la de Abraham, al que Dios le concedió ser padre de una gran descendencia. Así también la paternidad del misionero no es una paternidad «según la carne», sino «según la fe y el Espíritu». La fecundidad de la vocación misionera, como la de María y la de José, procede del Espíritu Santo.

A buen seguro que san José nos diría que su aportación fue muy pequeña, y que en realidad, él no fue sino un privilegiado para recibir el don de Dios en medio de la misión. Y ciertamente es así: nosotros recibimos de la misión mucho más de lo que podamos aportar. La frescura de la fe de la Iglesia africana, por poner un ejemplo, es un don del Espíritu Santo para las comunidades envejecidas y secularizadas en Europa. Lo peor no es que en Europa hayamos envejecido, sino que nos hayamos secularizado. Es más, el motivo por el que hemos envejecido, no sea otro que el de habernos secularizado, es decir, haber perdido la frescura de la fe.

San José no es invocado como patrono de las misiones, como es el caso de san Francisco Javier y santa Teresita de Lisieux; sino como patrono de la Iglesia en su conjunto (incluyendo las misiones, por supuesto). Se trata de un patrocinio que debemos recordar e invocar para poder llevar adelante el empeño de la evangelización.  Invoquemos a san José con la oración del Papa León XIII: "Aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios... Asístenos propicio desde el cielo en esta lucha contra el poder de las tinieblas...; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del Niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad".

En esta campaña de Misiones Diocesanas 2018, que tiene como lema "Zerbait berria ernetzen ari da  -  Algo nuevo está brotando",  encomendamos nuestras diócesis de Vitoria, Bilbao y San Sebastián, así como nuestros retos misioneros a la protección de aquel a quien Dios mismo confió la custodia de sus tesoros más preciosos y más grandes: Jesús y María.

Aprendamos al mismo tiempo de él sobre todo y por encima de todo, a servir. ¿Cómo sería el servicio de san José? ¿Cuál sería su estilo? Entre las diversas vidas noveladas sobre nuestro santo, destaca una escrita por un polaco llamado Jan Dobraczynski, cuyo título es "La sombra del padre". En ella se destaca de forma especial el espíritu de servicio discreto de san José: ¡Servir y permanecer en la sombra! ¡Liderar sin afán de protagonismo! ¡Ser luz sin pretender lucirse!... ¿De quién aprendería Jesús ese consejo evangélico que recoge San Mateo: "que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha" (Mt 6, 3)?  ¿No cabe pensar que ese consejo evangélico de Jesús, como tantos otros, pudiera haber nacido del testimonio que había visto en San José a lo largo de toda su infancia, adolescencia y juventud?

Que San José sea para todos nosotros un maestro singular en el servir a la misión salvífica de Cristo; tarea que en la Iglesia nos compete a todos y a cada uno, en todos los estados de vida, y sean cuales sean nuestros carismas y circunstancias. Que san José obtenga para la Iglesia y para el mundo, así como para cada uno de nosotros, la bendición del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

 

+ Mario, Obispo de Bilbao

+ Jose Ignacio, Obispo de San Sebastián

+ Juan Carlos, Obispo de Vitoria-Gasteiz

 

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