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EL OBISPO RECUERDA A LOS JÓVENES QUE DIOS NOS ENCOMIENDA EL CUIDADO DE NUESTROS HERMANOS MÁS DEBILES

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Cientos de alumnos de Kristau Eskola se han reunido con D. José Ignacio en un acto por la paz celebrado en la catedral. Fotos y video aquí.

 

Cientos de alumnos de ESO y Bachiller de diversos centros de Kristau Eskolako han participado en el acto que ha tenido lugar en la catedral y  que ha puesto el broche a la Semana por la Paz llevada a cabo en nuestra diócesis. 

En el acto celebrado en El Buen Pastor, D. José Ignacio ha hablado a los jóvenes sobre los problemas a los que se enfrentan los inmigrantes y los refugiados que  huyen de sus países y llegan hasta nosotros. Y les ha pedido solidaridad para con ellos, y más allá les ha indicado que "todos somos hijos de Dios y como hermanos es necesario que nos amemos y nos respetemos". 

Bajo el lema presentado por el Santo Padre con motivo de la Jornada mundial de la Paz,  "Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la Paz", durante toda la semana se realizarán diversas dinámicas en los colegios guipuzcoanos para concienciar a los jóvenes sobre el fenómeno de la inmigración y la situación de los refugiados, con el objetivo de que cale en ello la necesidad de que sean instrumentos de la Paz.

 

 ESTE ES EL MENSAJE QUE EL OBISPO HA DIRIGIDO A LOS JÓVENES REUNIDOS EN LA CATEDRAL: 

 

Acabamos de escuchar el evangelio del juicio final (Mateo 25, 31-46), en el que se habla de un destino eterno diferente (salvación o condenación) para aquellos que han practicado la misericordia con los necesitados, o para quienes han vivido en el puro egoísmo, pensando solo en su conveniencia y en su bienestar.

Nuestra cultura se caracteriza por un relativismo, que suele traducirse en un "todo vale", "todo es lo mismo", "no pasa nada", "qué más dará", "allá cada uno con su vida"… Es obvio que este pasotismo choca frontalmente con las palabras evangélicas que hemos leído, en las que se subraya que nuestras opciones en esta vida tienen una repercusión para la vida eterna (de salvación o de condenación), y en las que se subraya la gran responsabilidad que tenemos ante la situación de los demás, especialmente los más vulnerables…

Algunos dirán tal vez: ¿Acaso le va a afectar algo a Dios lo que yo haga en esta vida? ¿No decimos que Dios es infinito y todopoderoso? ¿Qué más le dará a Él? ¿Qué trascendencia puede tener que alguien elija un camino o su contrario en esta vida?

+++ Para responder a lo anterior, hay un frase impactante en el Evangelio que hemos leído: "En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis hermanos pequeños, conmigo lo hicisteis"… Sacamos de aquí dos consecuencias:

1.-  Todos somos hermanos en Cristo… Así nos llama Jesús…

2.- Pero además hay "hermanos pequeños", especialmente débiles, con los que Jesús se identifica de una forma especial… Existe una opción preferencial –no excluyente— de Jesús por los más débiles y vulnerables…

 

+++ Te pongo un ejemplo (que, por cierto, es posible que sea una realidad para más de uno de los aquí presentes): Imagínate que en tu familia, tú eres el hermano mayor de tres hijos, y que el hermano o la hermana pequeña tiene una discapacidad seria, que le imposibilita "competir" en esta vida en igualdad de condiciones con el resto…  Imagina que tus padres se fuese haciendo mayores, y que saben que van a marchar pronto de esta vida; y que te encomiendan a ti, que eres el hermano/a mayor, lo siguiente: cuida de tu hermano pequeño…

A buen seguro que asumirías de una forma muy especial en tu vida esta "encomienda". Tu vida sería distinta a la hora de discernir: ¿Dónde voy a estudiar? ¿Qué tipo de trabajo voy a realizar que me permita compaginar mi vida con el cuidado de mi hermano? Incluso, ¿qué tipo de novia/o voy a tener; de forma que está dispuesto a asumir que yo no tengo la "encomienda" de mi hermano en mi vida?…

Apuesto a que llegarías a la conclusión de que: ¡quien me quiera a mí tiene que estar dispuesto a querer a mi hermano discapacitado/a! ¡Vamos los dos juntos en el "lote"!; ¡Mi hermano y yo somos inseparables, tenemos una "unidad de destino"; o donde vaya él, iré yo… a donde vaya yo, vendrá él…!

 

+++ Pues bien, pasemos ahora del ejemplo a las palabras del Evangelio de hoy: Esa misma es precisamente la visión que tiene Dios de la humanidad. Todos somos hermanos, y existen unos hermanos débiles y vulnerables, que Dios nos encomienda muy especialmente: LO QUE HAGAS CON ELLOS, A MÍ ME LO ESTAS HACIENDO….

La solidaridad entre nosotros es la consecuencia lógica de nuestra fraternidad, que nace de la común filiación que compartimos: todos somos hijos de Dios…

Cada vez que nos plantamos delante de Dios y le decimos: "¿Qué hay de lo mío?"; él nos responde "¿Y dónde está tu hermano?" "¿Dónde está el "pequeño" y "débil" que te encomendé?".

 

+++ Reflexión conclusiva: ¿Por qué tenemos tan poca conciencia de nuestro deber de solidaridad con los más vulnerables? ¿Será acaso porque no tenemos suficiente conciencia de la paternidad de Dios que nos los ha encomendado? ¿Será acaso porque nuestro egoísmo nos lleva a conducir con luces cortas, y nuestro egoísmo nos ciega?

 

 

 

 

 MENSAJE DEL OBISPO A LOS JÓVENES EN PDF

 

 

  

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