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Carta del Vicario General

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JUAN MARI OLAETXEAVicario General de la Diócesis de San Sebastián

El pasado domingo, día 11 de noviembre, celebramos el día de la Iglesia Diocesana; ocasión oportuna para presentar a nuestros fieles, así como al conjunto de la sociedad, las cuentas económicas de nuestra Diócesis de San Sebastián, referentes al balance económico del pasado año, 2017. Para los que no hayan tenido la oportunidad de recibir el cuadernillo difundido con la presentación de dicho balance, pueden acceder a él en nuestra página web.

Es obvio que nuestra Iglesia Diocesana se enfrenta con el reto de abordar su futuro en unos parámetros muy distintos a los vividos en décadas anteriores. Entre tantos otros aspectos objeto de discernimiento, el tema económico está también presente. Hace tiempo que nuestra Iglesia tomó el firme compromiso de caminar hacia la autofinanciación, y en el momento presente seguimos repensando las distintas formas de llevar a cabo ese compromiso.

Con motivo de la celebración de la Iglesia Diocesana nuestro obispo escribía a todos los fieles una carta, en la que entre otras cosas, hacía un anuncio importante, que paso a transcribir, para luego comentar:

«Durante el curso presente, nos disponemos a acometer un proyecto de reestructuración patrimonial, con el objetivo de rentar una parte de nuestro patrimonio inmueble, con la finalidad de generar unos ingresos sostenibles que permitan el mantenimiento del patrimonio religioso. El primer paso de esta reestructuración patrimonial será el traslado de la sede del Obispado al edificio del Seminario. El segundo paso, será el acondicionamiento de la vivienda y el despacho del obispo en la catedral del Buen Pastor. De esta forma, podremos rentar con la finalidad referida los patrimonios de Zabaleta 5 y de Urdaneta 10. En el mes de julio realizamos una sesión extraordinaria del Consejo Presbiteral, en la que presentamos con detenimiento las razones de esta reestructuración patrimonial, que afecta a algo tan neurálgico como es la ubicación de la sede de la curia diocesana. Esperamos que este esfuerzo que hacemos sea de todos y para todos, con el objetivo de ayudar en el futuro a las parroquias que disponen de menos recursos para cuidar su patrimonio».

Los criterios que subyacen tras esta decisión son los siguientes:

1.- Redimensionar el patrimonio eclesial: Una adecuada atención pastoral hace hoy conveniente la integración de no pocos servicios. En el momento presente, entendemos que podemos y debemos de ser más austeros en la utilización de nuestro patrimonio. Por poner un ejemplo, el edificio del Seminario, en el barrio del Antiguo, que fue pensado en su día para una cantidad de seminaristas que no es pensable actualmente, puede albergar perfectamente las instalaciones que utiliza el Obispado de San Sebastián en un inmueble del barrio de Gros. Igualmente, la residencia de sacerdotes ancianos que anteriormente estaba ubicada junto a la catedral, ha sido ya unificada con la residencia ubicada dentro del Seminario.

2.- Voluntad del donante: Cáritas, Misiones, y Evangelización diocesana: Cuando nuestros fieles realizan donaciones, sea en forma de legados o con la aportación de dinero, lo hacen especificando el destino de su ayuda: bien sea a la obra de Cáritas, bien sea a las Misiones, o bien sea a la tarea ordinaria de la evangelización (como es el caso de los dos patrimonios de los que estamos hablando). Las tres finalidades señaladas (Caritas, Misiones, Evangelización diocesana) tienen su autonomía en cuanto a la organización económica se refiere, lo cual no quiere decir que no exista una colaboración estrecha entre las tres dimensiones eclesiales.

3.- Criterio de sostenibilidad: Aunque en algún caso puntual no pueda excluirse la posibilidad de vender un patrimonio eclesial que haya quedado en desuso en la tarea de la evangelización, entendemos que es muy importante apostar por el criterio de sostenibilidad, motivo por el cual, en los casos referidos, se ha optado por procurar unas rentas anuales, que garanticen el futuro y no solo el presente de la vida de la Iglesia. En efecto, no sería justo que buscásemos una solución rápida e inmediata a nuestros retos económicos, sin pensar en los que vendrán después de nosotros. Obviamente, cuando un patrimonio eclesial es rentado, la Iglesia adquiere el compromiso de que los beneficios obtenidos sean destinados a las finalidades expresadas por la voluntad de los donantes.

4.- Experiencias cercanas similares: Es importante señalar que el paso que se dispone a dar nuestra Iglesia Diocesana de San Sebastián, no es una experiencia novedosa y sin precedentes. Cerca de nosotros, otras diócesis, como es el caso de Diócesis de Bilbao, han integrado en su plan económico recursos hosteleros similares (caso del hotel ubicado en el edificio del Seminario de Derio). Las experiencias positivas de las diócesis hermanas han sido y serán tenidas en cuenta en nuestra decisión, para discernir las actividades empresariales compatibles con la doctrina social de la Iglesia.

En definitiva, la Diócesis continúa su camino hacia la autofinanciación sostenible, y lo hace con el compromiso de la plena transparencia con sus fieles y con la sociedad guipuzcoana. Por cierto, invitamos a visitar el Portal de Transparencia abierto dentro de nuestra WEB, aunque somos conscientes de que tenemos todavía un buen trecho que recorrer. Te pedimos tu ayuda para conseguirlo: «Somos una gran familia contigo», como reza el lema de la campaña de la Jornada de la Iglesia Diocesana.